Pastiche sobre una valla de Zerolo urante la campaña electoral

Empezó la mañana del martes, con una monumental bronca en antena entre Maribel Oñate, responsable de Fiestas por el PP, y José Alberto Díaz-Estébanez, portavoz municipal de ATI y responsable de Ofra-Costa Sur. Ambos habían acudido a la tertulia de “Hoy por Hoy Tenerife”, en Radio Club, que comparten con el concejal socialista (aún socialista) Ramiro Cuende y con Benicio Alonso, empresario del PP. Allí, en el Estudio de Radio Club, y a cuenta de la decisión de Maribel Oñate de suspender el concurso de comidas típicas de las Fiestas de Mayo, salieron todos los viejos demonios del pacto entre el PP y Zerolo en Santa Cruz.


En medio de un rifi-rafe de acusaciones e improperios, Maribel Oñate, virtual número dos del PP chicharrero, y concejal de ATI en los gobiernos de Manuel Hermoso, llegó a recordar muy ofendida, que una docena larga de años atrás, cuando ella y el también concejal Emilio Alsina abandonaron ATI para pasarse al PP, Díaz-Estébanez la había calificado en un artículo de ‘piojo-pegao’. Vaya memoria…

Apenas 24 horas después de la bronca en Radio Club, el alcalde Zerolo en persona filtraba a una pequeña radio amiga –Radio Punto- su decisión de rehacer el Gobierno, quitando todo el poder real a los ‘piojos pegaos’ del PP y dejando a Ángel Llanos sin el control de su principal baza política, la Sociedad de Desarrollo de Santa Cruz de Tenerife. Se trataba de materializar finalmente la crisis del pacto entre el PP y Coalición en la ciudad más importante que gobiernan juntos en Canarias, una crisis objetiva e inevitable, consecuencia del agrupamiento en torno al PP capitalino de apoyos empresariales y vecinales crecientes, que hace pensar que la hegemonía de ATI en su feudo se agota. Esa situación preocupa muchísimo en Galcerán, y ha disparado tensiones y conflictos nada fraternales que jalonan desde hace ya dos años la muy conflictiva relación entre ATI y el grupo del Llanos.
Zerolo, arrinconado por el ‘affaire’ de Las Teresitas y escasamente preocupado por el futuro de su partido en Santa Cruz, se había mantenido siempre al margen de los episodios de guerra entre ATI y el PP chicharrero, sostenido en la alcaldía por una cómoda mayoría en la que optó por ceder los trastos de gobernar a Llanos. Instalado en sus cuitas judiciales y huérfano de iniciativa, a finales del pasado año Zerolo llegó a la conclusión de que su situación como alcalde inactivo era insostenible y volvió a la carga gobernando con golpes de imagen, como a él le da la gana: dio el primer timonazo cambiando por decreto los nombres franquistas de las calles de Santa Cruz, después de haberse resistido a hacerlo durante dos legislaturas, para evitar provocar a ese conservadurismo más rancio que –desde la voladura de Guillermo Guigou como alcaldable del PP y hasta que apareció Ángel Llanos- le había votado a él. Y el trece de enero, después de varios días de tensión interna en ATI por la elaboración de los presupuestos, el alcalde se sacó de la manga, justo al final del pleno de Presupuestos para 2009, la chiripitiflaútica propuesta de ‘abrir’ el pacto con el PP a un gobierno de concentración.

Lo que Zerolo pretendía, soportados año y tres cuartos de protagonismo de Llanos, era pararle las patas. Para poder hacerlo, pactó secretamente con tres ex presidentes del PP, ahora al frente de otros partidos: con Nacho González, del CCN, y con Ángel Isidro Guimera Gil, en Ciudadanos de Santa Cruz junto a Guillermo Guigou, archienemigo mortal de Zerolo en otros tiempos, con quienes el alcalde sumaba los 14 concejales –la cifra justa de la mayoría- para bajarle los humos al PP de Llanos. Zerolo vendió su propuesta como una oferta de Gobierno de concentración para hacer frente a la crisis económica, invitando al PP a quedarse y al PSOE a sumarse. Haciéndolo, Zerolo mandaba a su antiguo amigo Soria, el mensaje de que Santa Cruz no es del PP. El susto de Llanos fue morrocotudo, y eso que la jugada no debía haberle cogido por sorpresa: Zerolo había dejado caer al principio de la legislatura que Llanos no llegaría a su ecuador.

Pero las cosas no salieron como Zerolo y Nacho González –el arquitecto de la operación y su mejor peón- querían: Guillermo Guigou, a pesar de su compromiso inicial, no pudo sumarse al baile: una de sus afiliadas más activas, Odalys Padrón, le reviró el partido en una tumultuosa asamblea e impidió que Ciudadanos –un partido que basó su campaña en la descalificación de ‘Pinocho Zerolo’ se sumara al acuerdo por la concentración, a pesar de las intensísimas gestiones de Ignacio González.

Sin el apoyo de los dos concejales de Ciudadanos, el golpe de Zerolo al PP no podía producirse. Se intentó entonces por todos los medios convencer al PSOE local: hubo encuentros de la gente de Zerolo y del propio alcalde con los concejales del PSOE. Trascendió una comida entre Zerolo, Ignacio González y José Manuel Corrales, inicialmente partidario de un acercamiento municipal a Coalición que dejara al PP fuera, acercamiento buscado por parte del grupo municipal socialista. Pero en febrero, los socialistas recibieron instrucciones muy claras de la Ejecutiva Regional: el PSOE no podía apoyar al mismo alcalde que había denunciado a Anticorrupción por Las Teresitas. Corrales anunció entonces que no estaría en la operación, pero –por si acaso salía- ofreció privadamente a Zerolo apoyarle si rompía con el PP y gobernaba en minoría.

Zerolo le creyó, desde luego. Pero optó mejor por cerrar los cabos sueltos, negociando con Gloria Rivero y su pupilo, el arquitecto Ramiro Cuende, la incorporación de éste al Patronato de Vivienda. La decisión de Cuende no estaba aún cerrada cuando Corrales cesó a Gloria Rivero –concejal y diputada al Congreso- como portavoz del grupo municipal en Santa Cruz, abriendo otra crisis en el PSOE local, que Zerolo aprovechó inmediatamente reiterando su oferta. Y Cuende la aceptó, quizá con el beneplácito de Gloria Rivero. En esas condiciones, Zerolo volvía a contar con la cifra mágica de 14 concejales -los 11 de ATI, más Nacho González más dos electrones libres del PSOE- para plantarse ante el PP y sacar del Gobierno a los ‘piojos pegaos’, objetivo último de la oferta de Gobierno de concentración formulada en enero.

Pero Zerolo sabe que la situación en los partidos es muy cambiante: tiene el compromiso personal de Cuende de aceptar Vivienda, pero sin integrarse en la mayoría. Y sabe que la respuesta del PSOE será la de considerar a Cuende un tránsfuga. Quizá Corrales señale como tránsfuga también a la diputada Gloria Rivero, llevando la crisis interna en el PSOE hasta los escaños del Congreso. Por eso, porque no está seguro de lo que puede ocurrir en los próximos días, Zerolo no ha cerrado aún la crisis, y la ha presentado como un ajuste interno que afecta sobre todo al grupo ático: para empezar, ha cerrado su pacto de sangre, pagando a Nacho González con Asuntos Sociales, que le ha quitado a la peripatética y pluriempleada Ángela Mena, incapaz de gastar el presupuesto del área en 2007 y 2008. A Luz Reverón, su teórica segunda en el municipio, le ha quitado la presidencia del Patronato de Vivienda para dársela a Cuende, colocándole en la tesitura de que el PSC le ponga de patitas en la calle, como ya han anunciado Corrales y su nuevo portavoz, José Ángel Martín, que harán.

¿Y los piojos pegados del PP? El único cambio formal ha sido anunciar que el alcalde asumirá la gestión directa –puede hacerlo reglamentariamente, es el alcalde quien la preside- de la Sociedad de Desarrollo, para evitar que Llanos “gaste un dinero que Santa Cruz necesita para afrontar la crisis en campañas de imagen personal”. La frase, del propio Zerolo, es sin duda muy fuerte: supone el anuncio de que la ‘era Llanos’ se ha terminado en Santa Cruz, una declaración de guerra en toda regla.

La pelota está ahora en el tejado del PP regional. Pero en principio, parece que la primera fase del pulso la ha ganado Zerolo: ha cerrado la crisis municipal demostrando que es el quien manda en el Ayuntamiento, y colocando al PP contra las cuerdas. Si después de esta humillación Llanos decide salir del grupo de Gobierno –lo más probable es que no lo haga, por lo menos de momento-, será él quien rompa y quien pague las consecuencias de esa ruptura. Además, Zerolo ha reforzando su alianza con Nacho González –hijo del presidente de la Cámara de Comercio tinerfeña, uno de los dos empresarios propietarios de Inversiones Las Teresitas e imputado –como el propio Zerolo- en la causa judicial. Y se ha quitado de encima en Asuntos Sociales a Ángela Mena, la mujer de Paulino Rivero, a la que detesta íntimamente. Y de propina ha roto el grupo municipal socialista, fichando a uno de sus concejales. No podía esperarse mucho más de una sola crisis…