Un discurso escrito por la muy desganada cocina presidencial en 50 folios justos (ese fue el encargo, medio centenar de hojas), pasado a papel en grandes letras Arial cuerpo 20, para ser leído fácilmente, y con los asuntos importantes escritos en rojo. Un discurso con algunas “morcillas” de texto explicativo, que el presidente se saltó en todos menos uno de los casos, cuanto tocaba lagrimeo. Como si tuviera prisa. Tardó apenas una hora y trece minutos, a pesar de una lectura morosa, aburrida y cansina, como la que haría un niño de primaría para dar cuenta de la redacción encargada por su maestro explicando al volver a clase que hizo en vacaciones.

El discurso de las vacaciones de Rivero frente a la crisis: un listado inconexo de 76 compromisos cumplidos o por cumplir y propuestas en rojo, plagados de números y porcentajes en una cadencia torticera de datos que significan nada. Primer engolamiento de voz, página 4: “Quienes han perdido su empleo, o quienes temen perderlo, no necesitan le (sic) retraten la crisis. No necesitan análisis. Necesitan respuestas. Hechos. No quieren palabras: quieren hechos”. Pues eso, de bote a los hechos: diez nuevas medidas sin análisis, ni explicación, ni ficha financiera, estilo poquito.

La primera, -en la página 5- 150 meuros en avales a pymes y autónomos (más garantías para los bancos). La segunda, página 5 también, Rivero engola la voz: “Destinaremos 5’4 millones de euros a ayudas de emergencia social para familias bajo (sic, otra vez) riesgo de exclusión social. ¡5’4 millones de euros! El 0’07 del presupuesto del Gobierno para atender familias en situación de emergencia. Vaya esfuerzo, colega.

Preguntas: ¿Puede Rivero plantear como segunda de sus nuevas diez medidas contra la crisis dedicar menos de una décima parte del presupuesto a ayudas de emergencia? ¿Cuánto cuestan la guanchancha y Willy-no-doy-una? ¿Puede prometer Rivero una deducción ‘autonómica’ en el IRPF a los parados sin decir de cuanto? ¿Puede asegurar ayudar en el pago de “la seguridad social del autónomo” (más sic) sin cuantificarlas? ¿Subvencionar la seguridad social a empresas que contraten jóvenes sin decir cuanto? Y así 45 páginas más recalcadas de rojo, sin decir nunca ni cuanto, ni como ni cuando. Un cenizo catálogo de falsedades con trampa que hacen dudar: ¿No sabe Rivero en qué consisten sus propias propuestas o es que no quiere decirlo porque se avergüenza?

Según avanza el discurso del Presidente se convierte en una gigantesca ocultación hecha de recitados leídos en rojo que no significan nada o –peor aún- esconden mentiras. Una muestra más: “nos acercamos al reto (sic de nuevo) de cubrir el 30 por ciento de la generación eléctrica con energías renovables en 2015”. Nos acercamos al reto, vaya cuento: Canarias ronda hoy el 4 por ciento de generación renovable, la media española en del 29. Y así todo. El discurso de 0’07, licencia para mentir.