Verán que al ínclito Barragán le ha dado por soltarse de lengua y disparar la húmeda. Reconozco que me sorprendieron sus declaraciones el viernes a Radio Club Tenerife, asegurando que si él fuera presidente ya habría cesado a varios consejeros. Y más aún me choca que califique al Gobierno Rivero con un cinco pelado. Nunca jamás -en los veinte años que hace que le conozco- había osado Barragán hablar con voz propia y usarla tan alto y claro.


Conviene por eso recordar que hace sólo un mes que Barragán –merced a un pacto entre todas las familias majoreras- se hizo con la presidencia de AM. Quizá lo que ocurre es que el hombre ha dejado de sentirse como un empleado de Paulino. Que es lo que era hasta entonces. Ahora simultanea la portavocía del grupo parlamentario coalicionero, con la función de mandamás de uno de los siete partidos de la federación nacionalista, concretamente con el partido que –junto a ATI y los conejeros- propició que Rivero sustituyera a Adán Martín en la última candidatura presidencial, hace dos años y medio.

Luego, Asamblea dio la sorpresa en el último Congreso nacionalista, colocando a Claudina Morales como presidenta regional de Coalición, en una operación sorpresa en la que dejó a ATI compuesta y sin novios, y a Rivero tan tocado que acabó el hombre hospitalizado con problemas de tensión. Más después, Barragán sentó plaza en Asamblea, y ahora se descuelga con esto de cesarle de boquilla los consejeros a Paulino. Por cierto, que resulta curioso que salve de la quema a los cuatro consejeros ‘sociales’ -los tres de Coalición y Mercedes Roldós-, y deje al pairo a todos los demás, Ruano incluído.

¿Por qué larga Barragán lo de los ceses y el aprobado raspado? Quizá tratara de facilitarle a Rivero la tarea de sobrevivir al debate sobre el Estado de la Nacionalidad, este lunes, amagando con una crisis que se hace esperar. Sin embargo –en rápida y airada respuesta- Rivero ya ha dicho que no piensa sustituir a nadie, y no hay porque creer que mienta: el hombre es de propio suyo bastante cabezota, le cuesta muchísimo asumir errores, más aún rectificarlos. Si de él dependiera, mantendría el mismo Gobierno los cuatro años, aunque los consejeros y él mismo acaben convertidos en ceniza.

Volviendo a Barragán y sus opiniones, el enfado en Presidencia ha sido de órdago, como no se recuerda. Tanto que Barragán ha moderado levemente el tono de sus declaraciones en las que hoy se publican. Pero ni se retracta ni se echa un milímetro para atrás: comparte con la inmensa mayoría de los canarios la certeza de que este Gobierno no es de nota, y de que la mitad de los consejeros deberían irse ya para su casa. No descubre América, pero es posible que algo esté empezando a cambiar lentamente en Coalición. Habrá que esperar para comprobarlo…