Dulce Xerach Pérez ha vuelto a liarla con ese blog suyo en el que descarga casi a diario, con disimulo digno de mejor causa, su insatisfacción por la marcha de las cosas en Coalición-Tenerife. Dulce fue una personaje clave en la etapa presidencial de Adán Martín, primero como jefa del Gabinete de su cuñado y más tarde como viceconsejera de Cultura.
Dos años después de la salida de Adán Martín, se consume y aburre cual ostra en el grupo parlamentario nacionalista, en el que siempre ha aspira a ser una de las diputadas gubernamentales más activas, a fuerza de saturar a su propio gobierno con iniciativas y preguntas.
Probablemente para fastidiarla, o porque siempre se las tuvo que ver con los medios, o quizás incluso porque era buena amiga del simple de Willy García, a principios de legislatura el grupo le encargó la poco gratificante tarea de hacerse cargo de los asuntos que tenían que ver con la tele.
Eran tiempos complicados, con las adjudicaciones de las licencias de tdt’s o del contrato de servicios de la tele canaria. Ella aceptó a regañadientes el encargo, defendió con cierta gallardía el dislate de las adjudicaciones y participó en alguitas reuniones de control del Ente, pasaándole la mano por el lomo a su amigo Willy. Pero se quitó de en medio inmediatamente después de que una parte de los consejeros del Ente acudieran ante Anticorrupción para denunciar irregularidades en la contratación de la programación. No se si lo hizo porque no le gustaba el caminar de la perrita o porque llegó a la conclusión de que su amistad con Willy podía perjudicarle y prefirió abstenerse.
El hecho es que –desde entonces- sus pocas intervenciones parlamentarias son más al margen del partido, y su presencia pública –Dulce Xerach es una mujer acostumbrada a los medios y con vocación de continuidad política- la ha canalizado a través del publicismo (dio a luz un libro peleón sobre la historia del TEA) y abrió en la red un blog muy activo y personalísimo, en el que se expresa con un desparpajo y libertad inusual en la política.
Con el blog ha abierto ya varias polémicas, de desigual impacto público, pero que huelen a cuerno quemado en la oficialidad coalicionera. La última –este miércoles pasado- ha sido la de replantear la elección interna del sustituto de Zerolo como candidato a la alcaldía chicharrera, proponiendo un concurso de ideas sobre la ciudad y un análisis en concurrencia de los méritos personales de los candidatos. Un sistema que en el blog se detalla cual si de una plica de contrato de obra se tratara, y cuya principal debilidad es que parece extraído de la ley de contratos del Estado.
La propuesta es tan original como ingenua: las elecciones partidarias sobre candidatos no responden –ni han respondido nunca- a los méritos de cada cual o a la excelencia de sus ideas, sino al poder interno de los mismos y –cuando las superestructuras partidarias funcionan bien- a las posibilidades electorales de los candidatos medidas previamente por sondeos electorales.
La ingenuidad consiste precisamente en invocar esos principios de valor de las propuestas, libre concurrencias y meritoriaje, principios que sólo tienen sentido frente a un tribunal libre. Dulce nos aclara que ese tribunal lo compondrían en primera instancia los ciudadanos de Santa Cruz, en segunda los propios afiliados y en última instancia el Comité Local… ¿Y no ha sido más o menos así hasta ahora?
En Coalición de Santa Cruz se ha criticado la propuesta de Dulce porque parece más dirigida a recordar que el autoproclamado candidato José Bermúdez -presidente del Comité Local nacionalista-, no cuenta aún con la bendición de la organización; que a abrir realmente un proceso de presentación de ideas-proyecto sobre candidaturas.
Otra crítica –esta recurrente- es que Dulce utiliza un blog abierto para debatir asuntos internos. Ella replica que desde que Bermúdez la sacó del Comité Local, no ha sido nunca invitada a presentar sus propuestas, y no está dispuesta a renunciar a hacerlo, porque considera que mejoran las posibilidades de su partido y su contacto con los ciudadanos.
En fin: Coalición se ha ido convirtiendo con los años en un predio muy cerrado a los mismos de siempre y pocos más. Puede que la intención de Dulce y su chiripitiflaútico blog sea abrir ese predio y ventilarlo, pero mucho me temo que a la que van a ventilar como diputada en dos años va a ser a ella. No conozco ningún partido político que aliente el debate y la participación pública sobre sus sacrosantos asuntos internos. Ni a nadie que lo haya intentado alguna vez y haya logrado sobrevivir en el mundo de la política.