aminatou-haidar-01.jpg

Hoy la activista saharaui Aminatou Haidar pesa 57 kilos. Comienza su quinta semana de huelga de hambre, es evidente su fotofobia y su debilidad ya es patente, apenas puede tenerse en pie. Le ha dicho a sus hijos que sean fuertes y que no se pongan en huelga de hambre, como le prometieron que harían si ella seguía sin ingerir alimentos. Haidar, una sola, débil y enclenque mujer de voz suave como el viento del desierto ha logrado resucitar la causa del Sahara como jamás antes estuvo en los foros internacionales de quienes mueven el mundo, a pesar de que nosotros seamos los que le demos a los pedales. Su fortaleza moral, su preparación mental son extraordinarias. Pero hemos llegado ya a un momento donde colisionan los principios que siempre he defendido y, por primera vez en mucho tiempo, me encuentro en una encrucijada: debemos los medios seguir retransmitiendo al minuto este suicidio? si no, cuál sería la alternativa? cómo debemos actuar cada vez que alguien crea ver en otra huelga de hambre una reivindicación justa para reclamar un trabajo con el que mantener a su familia, o combatir el cambio climático, o eliminar la cacería de ballenas o denunciar un genocidio? Incluso en este caso, cuánto gana o pierde la causa saharaui si Aminetu muere? O, lo más fácil, que piensen otros, nosotros sólo contamos lo que sucede… Por supuesto que seguiremos escribiendo de Haidar y ojalá pronto de cómo la evacúan al hospital y se recupera, pero no quería dejar de compartir aquí y ahora las muchas dudas que me asaltan. Gracias por estar ahi.