a babor

El diputado García Ramos y el diputado Alamo compartían ayer mañana unas cervezas en la cafetería ‘El Aguila’ de Santa Cruz de Tenerife. Esperaban bajo la canícula de junio -y lo hacían sabiamente a la vera de una sombrilla- que llegara la diputada del PIL Emilia Perdomo, quizá para discutir los estatutos esos de la Plataforma, quizá para criticar la ominosa cobardía política de los fonfines y los padrones, que han decidido que ellos no quieren estar en la procesolosa excursión de la moción de censura.
Sin fonfines ni padrones dispuestos a avalar el lanzamiento del profesor al estrellato, la aventura equinoccial de García Ramos en busca de El Dorado nacionalista queda reducida a una opera bufa, sino a una burda zarzueleta de pescado, sazonada con fritura de percebes y burgados. Le queda a García Ramos la alegría (periférica) de su próximo e inminente fichaje en las filas del glorioso partido fundado allende los mares, allende los tiempos, por el prócer independentista Secundino Delgado. Si se trata de pasar a la historia por nada, mejor que sea con un buen pedigrí. Y no cabe duda que el pedigrí del PNC, de entre los pedigrís tirando a inútiles, es de los más llamativos.
Vaya: siempre creí que un tipo inteligente, cultivado y con un razonable sentido del humor, como es el diputado García Ramos, no acabaría consumiendo los últimos compases de su turno político al filo de la misma marginalidad política, convertido en apoyo meramente coral de gentes tan variopintas como Emilia Perdomo, el propio José Luis Alamo o ese pedazo de hombre que es Pedro Medina. Pero la historia se escribe así, a veces a bote pronto y a veces con guión de ‘tontolbote’. Si García Ramos -que comparte pasiones de escribidor con gustos de lector y filias suyas y fobias mías- ha decidido ser consecuente con su propio enfado, allá él y allá penas.
Queda para la crónica la pequeña anécdota de que el PNC -vaya David este si hubiera algún Goliat al que enfrentarse- volvió ayer a desafiar la disciplina coalicionera, dejando nuevamente a Victoriano en bragas. Por cierto: que no gana este hombre para paños menores. La cosa es que el PNC se ha declarado otra vez en abierta y contumaz rebeldía, haciendo caso omiso a las reconvenciones del coordinador Barragán, que ya había avisado que eso de admitir el transfugueo entre partidos de Coalición se considera pura y simplemente traición. A Alamo se la trae al fresco lo que piense Barragán. Ha decidido avalar personalmente a García Ramos, si al final el diputado se decide por ingresar en su partido. Comprendo que él y García Ramos se tomaran unas cervezas. Sólo espero que las pagara el profesor. Es lo menos que puede hacer.

Colchón:
Sin fonfines ni padrones, la aventura equinoccial de García Ramos en busca de El Dorado queda reducida a una burda zarzueleta de pescado, con fritura de percebes y burgados