a babor

Sólo hay algo peor que ser invitado a una fiesta aburrida, y es no ser invitado. Exactamente lo que le ha pasado a los del PNC, que no se les ha invitado a participar en ese guateque multitudinario que prepara para primeros de mes el nacionalismo regional, con la excusa de celebrar cualquiera sabe qué (probablemente que se acercan las elecciones).
No es que la ausencia de los dos del PNC vaya a notarse mucho en la ‘megajuerga’ de Coalición: dicen que está prevista una concurrencia de mil y un pico largo de cargos públicos, y entre los mil y el pico, la parejita del PNC seguro que pasaría desapercibida. Más habría de notarse la ausencia de un Victoriano Ríos si -es un suponer- no se le invitara. Pero no es ése el caso. Victoriano Ríos sí está en la lista, y además es posible que hasta le pidan que lleve una tina de jugo de mango para agasajar a las bases. Victoriano representa en el nacionalismo canario la más pura expresión del sentir tropical y salsero de las bases archipielágicas, casi de la misma forma que José Miguel González representa el sentir técnico-práctico de las hipotenusas.
Por eso, la ausencia de Victoriano o de González de un ágape masivo como el que preparan los coalicioneros no sería de recibo, igual que tampoco lo sería que Hermoso no pronuncie su tercera maldición bíblica contra las «terribles» deslealtades de Bravo y sus populares de aquí abajo, un poco antes de que empiece a tocar la orquesta.
Y es que ya van dos: la primera hace tan sólo un par de semanas, poco antes de empezar la campaña ésta de imagen por las Islas que está dejando a todo el liderato coalicionero con la lengua fuera y sin fines de semana en casa.
Bravo contestó con cierta timidez que si Hermoso no le quiere que peor para él. Ahora ha sido la segunda, de vuelta con el mismo discurso: «Los de arriba son estupendos, pero los de aquí abajo no hay quien los trague», repite Hermoso en vísperas del Día de Canarias. Para antes de la fiesta, capaz que viene la tercera, la de la vencida, y el presidente nos regala una crisis de Gobierno con todas las de la ley, para ir caldeando el ambiente antes del pistoletazo electoral. Eso es precisamente lo que temen en el PP canario: que la «neurona» inestable de Hermoso impida agotar esta legislatura sin una crisis digna de tal nombre. Una crisis veraniega consecuencia del catálogo de deslealtades de Bravo, o una crisis con remodelación de Gobierno, reparto de carteras y etcétera.
Y estos chicos del PNC colgando estampitas de García Ramos por las paredes y sin asistir a la juerga.

Colchón:
Victoriano representa en el nacionalismo canario la expresión de las bases, casi de la misma forma que José Miguel González representa el sentir de las hipotenusas