a babor

El Consejo Político de ATI ha pedido a García Ramos que se aclare formalmente, que manifieste su voluntad de seguir en ATI y que lo haga ante el Comité Insular y ante el Comité de La Laguna: García Ramos no lo ha hecho todavía. Aunque ayer explicaba a los periodistas que las cosas no son «ni blanco ni negro».
Tiene razón. Entre el blanco y el negro hay distintos tonos de gris. Y en Canarias más. Quizá les sorprenda que traiga a colación a García Ramos para hablar de algo que no tiene nada pero nada que ver con el intérprete intelectual del nacionalismo plataformable. Pero así son las cosas: ni blanco ni negro, más bien tirando a gris plomizo, ayer coincidían en los periódicos dos noticias relativas al mundo de la Justicia.
La primera: el fiscal general del Estado, Jesús Cardenal, archiva en dos meses las denuncias por cohecho y prevaricación presentadas contra Domingo González Arroyo por supuestas irregularidades urbanísticas. Ni blanco ni negro: he escuchado personalmente a Domingo González Arroyo alardear -lejos de micrófonos y lejos de testigos comprometedores- sobre lo listo que es y sobre lo bien que sabe hacer las cosas: mucho mejor que Dimas, mucho mejor que Honorio. Conozco, tan bien como cualquer visitante asiduo de Fuerteventurta, supongo que mucho menos que la mayoría de los vecinos de La Oliva, un sin fin de historias apócrifas (o no) sobre gasolineras, trazados de carretera, sociedades interpuestas y negocios más o menos rentables, más o menos municipales, sembrados y regados al amparo de la mayoría inevitable del Marqués. Ni blanco ni negro: parece que el informe del fiscal canario Juan Guerra no daba de sí lo necesario. Ni blanco ni negro: sólo más de lo mismo.
Otra noticia, la segunda: Carmelo Padrón, diputado socialista, probablemente más honesto que prudente, renuncia voluntariamente a su acta de parlamentario, tras siete años de espera para ser juzgado. Lo hace para evitarle a su partido, el PSOE canario, la foto preelectoral de un diputado entrando en los Juzgados. Ni blanco ni negro: los otros (los adversarios de Padrón) venden la idea de que su renuncia lo convierte en un ciudadano común, no aforado, y saca la causa del Tribunal Superior de Justicia, retrasando más todavía la sentencia, como si ese retraso sirviera de algo a Padrón. Ni blanco ni negro: recuerdo que la vista del caso Marey (primer GAL) está a punto de empezar, y a Barrionuevo se le acusa desde todos los frentes por ampararse -todavía, aún- en su acta de diputado al Congreso. Ni blanco ni negro: prefiero quedarme con la explicación primera de Carmelo.

Colchón:
1: Dos meses ha tardado el archivo de las denuncias contra Domingo González Arroyo. 2: Carmelo Padrón renuncia a su escaño tras siete años de espera para ser juzgado.