a babor

La mejor definición de martir no es la del Ripalda; sino la que nos ofrecio Mafalda, el personaje de Quino, en una de sus tiras. Martir: héroe con mala pata.
Entre la fauna política, la atracción por el martirio viene dada por su enorme rentabilidad: los mártires le caen simpáticos a todo el mundo, excepto a los leones. A los leones -como mucho- les pueden caer indigestos. Algo tienen los mártires, en fin, que le gustan a la gente, quizá por eso de que la gente en general es buena y tiende naturalmente a la solidaridad.
Por eso, porque ser martir es electoralmente rentable, los hay que se pasan la vida haciendo oposiciones al martirologio, realizando todo tipo de gimnasias y genuflexiones, con vistas a colocárse justo en la posición de recibir una patada en el trasero. Al final, si uno se coloca de rodillas y alza en ofrenda el final de su espalda, y lo hace después de haberse pasado el tiempo metiendo el dedo en el ojo a los que tiene alrededor, lo más probable es que reciba una buena patada. Entonces procede llorar, quejarse por el abuso y apuntarse a la lista de héroes con mala pata que pueblan las listas del fracaso.
El diputado Juan Manuel García Ramos lleva algún tiempo trabajándose con esmero y dedicación el recibir esa patada. Sus análisis e intervenciones políticas, cada día más radicalizadas, parecen estar todas dirigidas a forzar que ATI lo ponga de patitas en la calle. Su enfrentamiento público con Manuel Hermoso, cada día más evidente, reforzado en los últimos días por sus muy intelectuales devaneos con ese grupo de ‘nacionalistas académicos’ que quieren montar Dimas Martín y Fonfín Chacón, constituyen una suerte de llamada pública a provocar la reacción de sus compañeros.
Paulino Rivero, secretario general de ATI, volvió a declarar ayer que lo mejor que puede hacer García Ramos es dejar Coalición Canaria, una invitación en toda regla… lo mismo opinan otros muchos en ATI y en el resto de Coalición Canaria. Pero García Ramos sigue instalado en la ambiguedad calculada. Carece de la coherencia o la valentía de -por ejemplo- ese Pedro Medina, inclasificable ‘rara avis’ del nacionalismo gomero, que ayer dió puerta después de tres años de demostrar, día tras día, que Coalición Canaria no es su proyecto. García Ramos, sin embargo, sigue esperando que otros fuercen su salida. Persigue poder presentarse como un martir. Y eso es sin duda lo que acabará siendo. Alguien que aspiraba al podio de los héroes, pero tuvo mala pata, perdio pié y se quedó muy muy por debajo.

Colchón:
La atracción política por el martirio se basa en que los mártires le caen simpáticos a todo el mundo, excepto a los leones. A los leones les pueden caer indigestos