a babor

Cuando se legalizaron los partidos políticos, allá por los primeros días de 1977, surgió una sopa de letras de tal envergadurta que era imposible discernir qué partidos serían importantes y cuales no. Las elecciones de junio aclararon el desaguisado, pero hubo algún político fracasado que siguió empeñado en mantener siglas que no respondían a nada. De entonces es aquella ingeniosa frase que asegura que algunos partidos son tan pequeños que caben en un taxi.
Pues ocurre que en Canarias, como siempre, rizamos el rizo. Aquí no sólo seguimos teniendo partidos que caben en un taxi (la mayoría de los partidetes isloteñistas), sino que incluso tenemos uno que cabe en una moto, que es el PNC. Lo que no está claro es quien de los dos del PNC -Alamo y Davila- es el que conduce la moto directamente hacia el depósito de chatarra. Lo que ya se sabe a estas alturas es que la moto va sin rumbo ni control, camino de despeñarse por alguno de los acantilados procelosos que bordean el paisaje de la política insular.
A lo que se ve, los extraños devaneos conspiratorios del PNC con la Plataforma de Dimas y Fonfín han provocado la unánime reacción del resto de los partidos coalicioneros. En los últimos días ha hablado con singular contundencia Olarte, aclarando que en Coalición Canaria no caben francotiradores. Olarte ha planteado incluso la posibilidad de poner de patitas en la calle al PNC. También el coordinador general de Ican, Carmelo Ramirez, ha abundado en la tesis de la patada en el trasero. Supongo que al hacerlo, ambos habrán meditado con suma cautela sobre el peligro que para Coalición supone perder hasta dos votos -el de Alamo y el de Dávila- en las próximas eleciones.
De entre los dirigentes coalicioneros, el único que ha intentado disculpar al PNC ha sido Victoriano Ríos. Pero todo tiene su explicación: la vinculación profunda de Ríos con el PNC es conocida y obedece a pasadas militancias y ensoñaciones muy presentes, con cuya evocación se entretiene don Victoriano. Nuestro patricio más patricio siempre ha soñado con convertirse en el Secundino finisecular y protoarchipeielágico de la próxima temporada, y eso le lleva a apostar por las siglas más rancias del nacionalismo regional. Tanto apuesta nuestro procer, que se ha creído -o hace como que se ha creído, la verdad es que no puede Victoriano ser tan pánfilo- la sorprendente explicación ofrecida por los dos del PNC, alegando que sólo negociaron para devolver a los plataformeros al redil del que nunca debían haber salido. Por cierto: nada que ver con lo que cuenta Dimas.

Colchón:
Victoriano quiere ser el Secundino finisecular y protoarchipeielágico de la próxima temporada. Por eso apuesta por las siglas más rancias del nacionalismo regional