a babor

Es tradición: cuando tocan comparecencias o preguntas, andan los escaños más bien tirando a diezmados. No sólo porque en comparecencias y preguntas no se vota (que no se vota) y no es menester que sus parlamentarias señorías estén presentes. También porque las dietas se abonan por asistir el primer día, aunque luego se falte el segundo, truco que los próceres se conocen a la perfecta perfección: pasan los ujieres con el estadillo de asistencia el primer día, lo firman los diputados y ya pueden decir que se han tragado la entera sesión.
Por eso, y porque hoy es fiesta y había ganas de llegar pronto a casa, el Parlamento parecía ayer mañana más seco que la Amazonia requemada. Apenas quince diputados aguantaron estoicamente las peroratas consejeriles. Hasta que le toco turno a una comparecencia socialista, pidiendo a Francisco que informara sobre el paro y la inflación en Canarias durante 1988. Para que luego digan que los políticos sólo van a toro pasado: aquí pedían informe pitoniso sobre lo que pasará este mismo año.
Total, que salió a informar el consejero entre bostezos y contó que se van a crear 18.000 puestos de trabajo y que la inflación muy bien, gracias, y cuatro cosas sobre el crecimiento del IPC y sobre la cesta de la compra y tal. Y luego Augusto Brito, que si la papa ha subido mucho (el consejero reconoció que sí, que la papa es más cara que la patata) y que por eso habrá que encender la luz de alarma. Con luz de alarma o sin ella, parecía talmente el debate un debate fraguista, sólo que en vez de hablar de garbanzos (ya saben que Fraga, antes de decidirse por el lacón con grelos, sólo pensaba en garbanzos), pues en vez de garbanzos, quedaba la cosa en papas y patatas y otras disfunciones menores de la cesta de la compra.
Y hete que se le ocurre a alguien despertar del sueño propicio, e intenta ponerse a contar los diputados populares que asisten al tedio, y hete que no aparece en todo el salón de plenos ni uno. Ni uno. Por faltar, no estaba siquiera el presidente Bravo presidiendo, ni el secretario Manuel Fernández secretariando. Ni el portavoz Sánchez Simón, ni el consejero de las papas, ni las chicas guerreras, ni el coordinador Nacho, ni uno sólo aunque fuera plácido y roncante en su escaño. Y es que hay que ver lo que ha cambiado este país, lo que se está modernizando esta derecha, que antes, en calendas fraguianas, cuando se hablaba de cesta de la compra no fallaba ni el portero. Y ahora, para conseguir que sus señorías del PP se mantengan a pie de escaño, hay que hablar, por lo menos, de foie, beluga o jabugo.

Colchón:
Cuentas los diputados populares que asisten al tedio, y hete que no aparece en todo el salón de plenos ni uno. Ni uno. No estaba siquiera Bravo presidiendo