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Tanto TVE como A3 se la pasaron la madrugada del viernes repitiendo la secuencia de hace unas semanas, cuando Almunia dijo que si no ganaba las primarias dimitiría. Era de esperar que para algunos prácticantes del ‘periodismo interpretativo’ -El Mundo y ABC- la noticia no fuera la victoria de Borrell, sino la derrota de Almunia, del felipismo, de la corrupción o de los crímenes de Estado. Uno sabe ya a qué atenerse cuando lee ciertas firmas, pero choca más tropezarse con ese tipo de periodismo en los informativos de la tele.
La cuestión es que los mismos que se pasaron tres semanas deslegitimando por activa y por pasiva el proceso de primarias en el PSOE, calificándolo de opera bufa, de escenografía trucada y cosas similares, pues ahora pretenden decirle al PSOE lo que debe hacer. A saber: iniciar una especie de purga interna, colgando de los nuevos palos borrelianos a toda la dirección del partido, a Joaquín Almunia, y -por supuesto- a González.
No dudo que a Borrell pueda tentarle el iniciar un ‘totum revolutum’ que consagre su liderazgo también en la ejecutiva del PSOE. Pero no dará un paso en ese sentido, excepto que Almunia le fuerce a hacerlo. Los afiliados del PSOE han demostrado ser menos conservadores que sus mandos, pero no están en absoluto locos: no han votado a Borrel para que inicie un cisma, le han votado para que saque a Aznar de La Moncloa. Si lo consigue, ya sabrán como premiarle.
Más allá de la interpretación de las primarias como una desautorización de la dirección, lo cierto es que el PSOE vuelve a ser un partido imprescindible para entender la democracia española. Un partido con graves defectos, sometido durante los últimos años al carisma omnipresente y a la pérdida de reflejos de ese monstruo político que es Felipe González. Pero la lección de democracia interna ofrecida el viernes, la elegancia en los comportamientos y actitudes tanto del derrotado y afónico Almunia, como del vencedor Borrell, revelan un estilo y un sentido de la unidad que ya quisieran sus adversarios.
En ese contexto, la propuesta planteada ayer por Juan Carlos Alemán en nombre de la ejecutiva regional socialista, animando a Almunia a continuar en la secretaría general, y ofreciendo el ‘modelo canario’ de liderazgos compartidos como fórmula a imitar, resulta una magnífica propuesta: quizá el PSOE pueda superar sin traumas un Congreso Extraordinario que cierre el ciclo abierto por las primarias. Pero otra cosa bien distinta es que ese Congreso resulte útil al esfuerzo por ganar las próximas elecciones.

Colchón:
Los afiliados del PSOE han demostrado ser menos conservadores que sus mandos, pero no están en absoluto locos: no han votado a Borrel para que inicie un cisma