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Al final, apareció el Marqués. Arropado por su tropa majorera, protegido de cerca por su leal secretario Juan Santana (nunca a menos de un metro, cada vez más guardaespaldas), González Arroyo se dignó a hacer acto de presencia en la Convención del PP, después de no haber acudido en la pasada semana a ninguna de las sesiones de Teobaldo Power: «es que estuve en Madrid», explicaba ayer a algunos pocos colegas que se le acercaban con disimulo, mirando antes, por si las cámaras de televisión.
Sólo el médico y diputado Juan José Hernández se dejó pillar en foto con González Arroyo: amigo personal del Marqués, andaba mercadeando con él una reserva de apartamento en Fuerteventura para la Semana Santa, y recomendándole de paso que no se entretuviera demasiado con periodistas. Le pilló un fotógrafo y le hizo el retrato, y él ni se dió cuenta. El Marqués sí. A través de las gafas oscuras taladró al fotógrafo con mirada asesina. La sonrisa petrificada, colgada sobre la cara.
Aguantó con serenidad el acoso periodístico: «no voy a hacer declaraciones, ninguna declaración. Ustedes han hablado por mí y yo no he dicho nada. Ya diré lo que tenga que decir cuando me toque». Cuando le toque será el lunes. Piensa enviar un comunicado, pero lo mantiene en el mayor de los secretos. A un par de colegas de la ejecutiva regional del PP les enseñó un papel mecanografiado y doblado en cuatro que llevaba en el bolsilo derecho de la americana: «eso es una bomba, Domingo, una bomba», le decían. Y el contestaba «Ya verán, ya, ahora me toca a mí».
Con la bomba armada en el bolsillo, se encaró González Arroyo a un periodista para espetarle que a él el escaño de Senador no le tocó en una rifa: «¿Me he ‘ganao’ yo el Senado en una tómbola? ¿eh? ¿Y soy diputado regional porque me ha ‘tocao’ en una tómbola? ¿eh? ¿Y llevo de alcalde veinte años porque me tocó en una tómbola…? Ya verán, ya.. ya verán.»
Pues eso: hasta que veamos lo que el Marqués quiera enseñarnos, hasta que decida hacer explotar la bomba de su bolsillo, González Arroyo aguantó en su cogote (sentado en el asiento reservado para él en primera fila), la presión de mil ojos cuando Acebes dijo que el PP no renuncia a la honradez ni a la ética.
Al terminar el acto no subió González Arroyo a la tribuna con el resto de los presidentes insulares. Hay quien jura que se le dijo que la foto con Acebes e Iturgaiz era mala para el partido, pero quiza sólo se despistó. Es posible: porque también se despistó en la comida. Se fue a comer a otro sitio.

Colchón:
El Marqués aguantó con serenidad el acoso periodístico: «no voy a hacer declaraciones, ninguna declaración. Ustedes han hablado por mí y yo no he dicho nada