a babor

Los nacionalistas no tienen prisa. Ahora que todo el mundo está con la historia de las candidaturas, ellos anuncian que hasta diciembre no piensan hacer nada. Y no sólo en lo que se refiere al candidato a la Presidencia del Gobierno. Tampoco tienen apurto alguno por decidir quienes ocuparán las planchas de cabildos y ayuntamientos. Barragán y Belda explicaron ayer que no les incomoda lo más mínimo ser los últimos. Con carita de niños buenos, muy evangélicos ellos, vinieron a recordar aquello de que «los últimos serán los primeros». Cree este dinámico duo de portavoces coalicioneros que como las elecciones no son hasta junio del próximo año no hace ninguna falta precipitarse.
Y puede que tengan razón: de hecho, no se entienden muy bien estas prisas que les han entrado en el PP y en el PSOE por situar en el centro de la escena política el debate sobre quienes serán los candidatos de dentro de año y medio: debe ser que no tienen nada mejor que ofrecerle al personal.
Sea por lo que sea, con tanto tiempo por delante, no es de extrañar que se entretengan en soserías tales como el decir de Bravo que le gusta Maria Eugenia (para candidata a la alcaldía de Las Palmas), o el replicar soriano de que la candidatura a la presidencia está abierta, o el contrareplique de Bravo con más de lo mismo. Todo ello mientras Fernando Fernández sigue juntando sus cromos en Génova y sonriendo de oreja a oreja con las peleitas ajenas.
Las mismas broncas de andar por casa, exactamente, se han disparado en un PSOE dispuesto a ensayar el folclore de las primarias con pasión digna de mejor causa. Hasta tal extremo andan contagiados por la fiebre de las primarias que gentes de natural tan reflexivas y conocedoras de sus (in)capacidades como el propio Juan Carlos Alemán, se lo pasan del diez pensando en la posibilidad de poner a Saavedra en el brete de tener que sudar la camiseta. Quizá en otras latitudes y en otras culturas el sistema de las primarias tenga mucha tradición y sirva para alentar la participación ciudadana en la política y sus complejas fiestas. Lo que es aquí parece que sólo va a servir para que el PSOE se nos enzarce en una larga y esteril guerra intestina.
No es bueno retrasar la designación de los candidatos hasta las puertas mismas del proceso electoral: los partidos sufren con la pelea y llegan heridos y magullados a los comicios. Pero si no es bueno el retraso, este empezar a cerrar las principales candidaturas antes de tiempo lo único que hace es alargar la duración del espectáculo de conflictos y tensiones.

Colchón:
Contagiado por la fiebre de las primarias, el propio Juan Carlos Alemán, se lo pasan del diez pensando en poner a Saavedra en el brete de tener que sudar la camiseta