a babor

Fue el pequeño Tomás Padrón -allá por la segunda legislatura regional- quien bautizó para la historia al juez en excedencia Fernandez del Torco. Eran en aquellos años tanto Tomás Padrón como Fernández del Torco diputados en Teobaldo Power, y en medio de un debate, el herreño explicó al respetable los vínculos de Torco con su isla. Según dijo Padrón, Torcó estuvo en El Hierro el tiempo suficiente para «usar su periscopio y casar a una herreña». Algunas fuentes creen que la ‘ese’ de casar debiera ser transcrita por una zeta, porque Torco matrimonió con una hija de la isla del meridianio, pero lo cierto es que -sea ese o sea zeta- a Torco le ha quedado lo del perioscopio casi como un tercer apellido.
Y sin duda hay motivos para ello, pues se trata de un hombre que -como el lama Losbang Rampa- parece disponer de un tercer ojo, una suerte de visión infaliblemente infrarroja que le sirve no sólo para otear el panorama, sino para descubrir buenos aparcamientos en tiempo razonable. Fue ese tercer ojo el que le permitió apartarse de su mentor Fernando Fernández antes de que éste cayera en censura, y el que inspiró su silenciosa ruptura con el CDS antes de que el CDS desapareciera. Anduvo entonces coqueteando a ratos con el PSOE y a ratos con ATI, y al final el periscopio le cuadró las coordenadas: se coló sin demasiado esfuerzo como presidente del Consejo Consultivo a propuesta de ATI, sin que a nadie le llamara especialmente la atención. A fin de cuentas es un juez metido en política, y a los jueces que se meten en política sólo puede ocurrirles una de estas dos cosas: que les vaya mal o que les vaya bien. A Torco le ha ido bien en el Consejo Consultivo, en el que ni siquiera ha tenido que deslomarse a trabajar. Y ahora, cuando está a punto de agotarse su mandato en el Consultivo, resulta que el PP quiere convertir al bueno de Torco en viceconsejero de Justicia en sustitución del muy melancólico Paco Pepe Manrique de Lara.
Claro que -a lo peor- en esta ocasión el periscopio no atina con el objetivo: puede que el polvo lagunero le haya ensuciado la lente, o puede que de tanto saltar de unos ejércitos a otros, anda ya el periscopio fuera de sus goznes.
La próxima reunión de la Mesa -o la Comisión, o como se llame- de Seguimiento del Pacto debería estudiar la pelea Olarte/Bravo en relación con la viceconsejería de Justicia. Pero para mí que si el PP se niega a aceptar al ‘transfuga’ Paco Pepe (fue Paco Pepe pepero de pro en tiempos arcanos), a Coalición tampoco le gusta mucho el saltarín del periscopio. Digo.

Colchón:
Anduvo Fernandez del Torco coqueteando a ratos con el PSOE y a ratos con ATI, y al final el periscopio le cuadró las coordenadas: se coló en el Consejo Consultivo