a babor

Al final, el pequeño Tomás Padrón ha vuelto a poner colorado al Gobierno. Ayer publicaban los periódicos unas declaraciones suyas en las que acusaba al consejero de Economía y Hacienda de haber hecho aguas menores fuera de maceta, a cuenta de lo dicho por Francisco responsabilizando a cabildos y ayuntamientos del alto nivel de endeudamiento de la Comunidad Autónoma.
Padrón hablaba como presidente que es -por eso de la rotación- de la Federación Canaria de Islas, y con ese desparpajo dialéctico que le caracteriza, razonaba que el escaso endeudamiento del Gobierno en el último ejercicio es consecuencia de que el Gobierno «tiene ya la soga al cuello y no puede endeudarse más». Santas y sabias palabras, por cierto.
Padrón salía así al paso del intento de culpabilizar a las corporaciones locales canarias de que el Archipiélago no cumpla en esto de la deuda con los criterios de convergencia ni por el forro. Quizá a algunos les consuele que con Maastrich ya no cumpla ni Helmuth Khol, pero la cuestión es que Padrón ve reforzada su pataleta con la divulgación del informe anual del Consejo Económico y Social, en el que (sin exculpar a los ayuntamientos, aunque reconociendo su recuperación de los excesos de la etapa del ‘todo vale’) se responsabiliza claramente al Gobierno de Canarias del actual endeudamiento regional, que convierte a Canarias en la región española en que la deuda ha crecido más el pasado año.
El CES advierte en su informe de la existencia de problemas presupuestarios de caracter estructural en la administración regional, derivados del continuado incremento de los gastos corrientes y consecuencia a su vez de la asunción de nuevas competencias por parte de la Comunidad Autónoma. Para hacer frente a esas nuevas competencias, vendidas por los políticos como éxitos en la negociación con Madrid, pero a veces no suficientemente cubiertas por las transferencias y dotaciones de la administración central, se tira frecuentemente del ajuste a la baja en las inversiones reales, creando un desfase estructural en el presupuesto que sólo el endeudamiendo camufla.
La divulgación del informe precisamente cuando se produce el debate entre el Gobierno -por un lado- y los cabildos y ayuntamientos -por otro- es una pura casualidad, pero resulta muy conveniente. Francisco puede reinterpretar su discurso de hace dos días, eso es bastante facil: «Donde dije digo, etcétera». Lo difícil es reconducir la situación de endeudamiento a los parametros del 94 y 95 y cumplir con el objetivo Maastrich.

Colchón:
El escaso endeudamiento del Gobierno en el último ejercicio es consecuencia de que el Gobierno tiene ya la soga al cuello y no puede endeudarse más