a babor

Juan Luis Calero, cómico de profesión y poeta de vocación, tiene el ‘copyright’ sobre el nuevo teorema de Arquímedes, que es el que asegura que «todo político sumergido en una crisis del PP experimenta un empuje hacia arriba igual al peso del volumen del consejero desalojado». Pero si es Calero el propietario de los derechos del nuevo teorema, el benificiario está siendo sin duda este Arquímedes de ahora, concejal, empresario y publicista, al que sus colegas chicharreros consideran -además de jefe de la ‘banda de los cuatro’, un trepa, un traidor y otras similares lindezas- la palanca con la que Bravo ha logrado hacer rodar el PP tinerfeño.
Arquímedes, de natural modesto, casi simple, prefiere asegurar que le tocó la china: «es como si te cae una teja cuando vas por la calle», dice el hombre. «Tienes que ser tú, te toco», añade. Pero no cuenta nada de porqué un grupo muy reducido de personas (que anteayer logró congregar a unas doscientas en ‘autohomenaje’ a Arquímedes), decidieron ponerse al servicio de Bravo.
Quizá la explicación esté en su biografía. Arquímedes dice que empezó con UCD en el 75. O le falla la memoria o exagera: en el 75 Suárez andaba todavía con el yugo y las flechas en el uniforme del Movimiento. El se incorporó a UCD en el 79, en las primeras elecciones municipales. Y ya desde entonces era amigo de esa «potencia de la naturaleza» (así lo define) que es Antonio Plasencia, un constructor de Candelaria con el que además de amistad ha compartido negocios y estrategias. La última le ha llevado a ocupar en el Consejo de Administración de CajaCanaria la silla de secretario general que Plasencia -uno de los tipos que más mandan en esta región, y de los que más desapercibidos pasan- dejó vacía por obligación reglamentaria.
La segunda etapa de la biografía de Arquímedes le lleva al CDS, aunque él gusta decir que sólo estuvo allí «dos meses». También le falla la memoria, pero lo mismo dá: lo importante es que le permitió hacerse muy-muy amigo de Fernando Fernández y Lorenzo Suárez, ahora consejero de la Presidencia y hasta hace poco alcalde de Candelaria gracias a los oficios de Plasencia y la complicidad de uno de los hombres de Plasencia en Candelaria -siempre Plasencia-, el recién elegido alcalde Rodolfo Afonso.
Y la tercera etapa de la biografía política de Arquímedes: el PP. Un PP en el que han recalado también Lorenzo Suárez, Fernando Fernández y si me apuran hasta el constructor Plasencia, cada día más crítico y peleón con Coalición Canaria. ¿Más? A lo peor lo que ha ocurrido en Tenerife es que el hombre ‘simple’ al que Bravo encargó ser verdugo prepara -con otros- una operación más compleja.

Colchón:
El nuevo teorema de Arquímedes asegura que «todo político sumergido en una crisis experimenta un empuje hacia arriba igual al peso del volumen del consejero desalojado»