a babor

Hacía un año que el Parlamento regional no se animaba: Hermoso no había abierto el pico desde la investidura, y los socialistas (los socialistas son la oposición parlamentaria, por si alguno lo había olvidado) andaban de flores y pisando huevos, a ver si en esto de las negociaciones pues saltaba todo por los aires y ellos volvían a convertirse en socio deseable. Ayer se rompió oficialmente el aburrimiento. Contribuyó a ello que el PSOE sepa por fin que está en la oposición y que allí va a quedarse unos años, y que Hermoso decidera subir a la tribuna. Lo hizo escoltado por las notas de sus asesores y los votos de sus socios. Y se libró porque cuarenta señorías son un montón de señorías, pero la verdad es que recibió más estopa de la razonable para el presidente más apoyado de los últimos ni-se-sabe-cuantos-años.
Tras una intervención de Hermoso tirando a anodina, igual de mal leída que de costumbre, empezó Brito un pelo faltón. Podía haberse limitado a recordarle a Hermoso su insólita mudez, pero no pudo contenerse: «es usted, señor Hermoso, el gran ausente de la política canaria, aunque creo que no nos hemos perdido mucho dado lo lastimoso de su lectura de hoy». (Asaz contundente). Hermoso entró al trapo, cayó sin freno por lo personal y se quejó de una supuesta persecución de Brito, que éste habría comenzado desde el mismo instante en que Hermoso accedió a la Presidencia tras merendarse en cortesana censura a Saavedra: «señor Brito, usted pone de manifiesto mis defectos personales para intentar corregirlos y demostrar a sus compañeros lo hombre que es, poniendo en apuros al presidente». (Psicoanálisis). Brito volvió a la carga, piropeando una y otra vez a Olarte. Andan los papeles muy repartidos en los últimos meses: Mauricio se baba sobre el presidente y Brito lisonjea a su segundo, comparando las tablas parlamentarias y la ironía de Olarte con el «lastimoso» discurso de Hermoso. Brito lo hace sólo por fastidiar, y juraría que siembra en terreno fértil. Olarte se reía mucho desde el escaño.
Así estuvo la cosa: el primer pulso de la legislatura, ganado por Brito sin dificultad a falta de cuarenta votos. Lo más gracioso fue a cuenta de las cuentas: para explicar la actuación de su Gobierno, Hermoso habló de 22 proyectos de Ley presentados en el Parlamento, y de 138 decretos-leyes… Aquí Brito pecó de cruel: recordó que el Gobierno sólo ha presentado tres proyectos durante este año. Ayer mismo pasó por el registro parlamentario el cuarto. Y en cuanto a los ciento y tantos decretos-leyes (un lapsus de Hermoso), el portavoz socialista rozó la burla: con toda la sorna del mundo le recordó al presidente que el Gobierno regional no es siquiera competente para aprobarlos…

Colchón:

Andan los papeles muy repartidos en los últimos meses: Mauricio se baba sobre el presidente y Brito lisonjea a su segundo, Olarte. Lo hace sólo por fastidiar.