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En Coalición Canaria están sufriendo los efectos perversos de una epidemia acelerada de esquizofrenia galopante: ya no es sólo Ucelay quien vive sin vivir en él cada vez que se mira a un espejo y en vez de encontrarse con el portavoz parlamentario de las AIC, va y se tropieza con el presidente inconfeso de la patronal tinerfeña, clonizado sobre José Fernando Rodríguez de Azero pero en menos estirado.
Lo de Ucelay es asimilable: cualquier alma mínimamente sensible puede entender su desafuero íntimo y sus privados padecimientos al tener que elegir entre representar al partido que le regaló el acta de diputado en el Parlamento regional o representar a los empresarios a los que lidera en Tenerife. Pero si la metamorfosis de Ucelay Jeckyll en Ucelay Hyde es comprensible, la del presidente del Gobierno, su colega Manuel Hermoso, unos días ultrasatisfecho del REF que ha pactado con los socialistas y otros días harto de la incomprensión socialista con el REF, resulta más dificil de explicar…
Hermoso es empresario. Lo dice su de-ene-í: industrial. Quizá por eso algunos días, al recordar lo difícil que es vender bovedillas en tiempos de crisis, a Hermoso le tire la coleta del mismo lado que a Ucelay y se pase al frente patronal. Pero Hermoso, además de empresario, es también Presidente de un Gobierno -el de Coalición Canaria- alguno de cuyos miembros más destacados han participado en el consenso sobre el REF.
Hermoso debe ser consciente de en qué lugar deja con sus declaraciones sobre la ‘insuficiencia’ del REF a los socios suyos -Olarte y Mauricio, sin ir más lejos- que han hablado de ‘gran exito negociador’ o incluso han considerado el nuevo REF como punto y aparte en la historia regional.
Hay esquizofrenia, sí, pero quizá obedezca a algo más que al descontrol indisimulado entre las nada prietas filas nacionalistas: Olarte votaba el otro día contra la reforma del mercado laboral de forma muy muy consciente, a sabiendas de que los diputados tinerfeños de Coalición no iban a hacerlo. Le dió igual: Olarte votaba atendiendo al rebaño (dicho sea en sentido figurado) que le vota. Quizá Hermoso se pase de empresario ahora, porque el también tiene que vigilar su propio y particular rebaño. Un rebaño que muy poco o casi nada tiene que ver sociológicamente con el que vota a Lorenzo Olarte.
Esa y no otra es la razón de la esquizofrenia que devora Coalición Canaria.