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Carmelo Padrón y Juan Carlos Alemán parecen haberse puesto de acuerdo para asegurar al alimón que Jerónimo Saavedra seguirá siendo el próximo secretario general del PSOE canario, después del Congreso de abril. Entre las certezas de Padrón y Alemán a ese respecto sólo existe una diferencia tan sutil como sutil puede resultar ese 0,01 por ciento de posibilidades de que Saavedra deje el puesto, que un sicalíptico Alemán esboza con suma prudencia estadística en sus declaraciones.
Y es que mientras Carmelo cree lo que dice, y además lo dice porque lo cree (Saavedra ha sido la luz intermitente que ha inspirado su intermitente carrera), Juan Carlos Alemán ni dice lo que cree ni cree lo que dice, ni aún pretende que alguien crea por sus palabras lo que el no cree ni por asomo. No se trata, pues, de que haya cambiado su inicial posición pública sobre la conveniencia de elevar a Saavedra a una presidencia formal en el partido, dejandose paso a sí mismo en la secretaría general y a Augusto Brito en la candidatura a la Presidencia.
Más bien cumple Alemán un trámite declamatorio, forzado a instancias del debate interior que viene produciéndose en la dirección del PSOE tinerfeño sobre el momento político actual y sobre la importancia de rentabilizar al máximo los aciertos y exitos del ministro Saavedra.
¿Es que ha cambiado algo en los últimos días? ¿Porque este ‘donde dije digo digo Diego’? ¿Algo obliga a Alemán a renunciar a sus ‘avisos a navegantes’?
No ha cambiado nada: el PSOE canario carece hoy -igual que ayer- del peso específico institucional que debiera haberle correspondido tras las eleccione locales y regionales del 91, con la única excepción de esa precaria alcaldía de Las Palmas que Emilio Mayoral desempeña con esfuerzo, y voluntad digna de mejor suerte que la que le acompaña. Poco ha cambiado desde que el PSOE canario se vió obligado tras las elecciones a entregar hasta el último de sus baluartes institucionales en el archipiélago, a cambio de garantizar la Presidencia del Gobierno a Saavedra en el pacto aluminósico. El sacrificio que el PSOE se impuso entonces no sirvió de gran cosa: Saavedra duró como presidente el tiempo que Hermoso quiso permitir que siguiera siéndolo.
LO único que ha cambiado es que ahora con Saavedra de ministro, ha llegado la hora de que Saavedra devuelva a su partido el prestamo y -además- lo devuelva con intereses.
Ha sido Augusto Brito quien ha definido la necesidad de un compromiso de silencio en los próximos meses, hasta el mismo precongreso de abril, que evite la impresión pública de un distanciamiento entre el PSOE canario y su actual secretario general. Frente a un Gobierno nacionalista que ha elegido precisamente a Saavedra como principal interlocutor para solucionar los problemas de las islas en la Corte, el ministro Saavedra es hoy la principal baza política del PSOE en Canarias.