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La última es quel PSOE ha tenido que echar mano del superjuez Baltasar Garzón para encasquetarlo de ‘número tres’ en su candidatura por Madrid. Los malévolos dicen que eso denota no ya solo que el cambio socialista esté huérfano de ideas, sino incluso de personas que representen las ideas que todavía les quedan. Pero mientras se demuestra si los malévolos esos tienen razón o no, el PP todavía anda con tiempo sobrado para contraatacar el muy judicial fichaje socialista y presentar al Marino Barbero en sus propias planchas madrileñas. Quizá eso sirva para nivelar las cosas.
La manía de incluir a personas independientes, no adscritas a siglas partidarias, parece en cualquier caso más una manifestación de verguenza partidaria que un acto de generosidad para con los extraños. Y es que la política desprestigia tanto, que hasta los propios partidos empiezan a considerar a sus afiliados poco adecuadados para representarles en las instituciones. A buscar independientes pues, gente que no se haya roto los cuernos trabajando por un proyecto político, gente quew aterrice de pronto con su trayectoria impoluta y la canmisa recién planchada sobre unas listas plagadas de militantes de mal café a los que ni quiere la gente ni quieren sus partidos.
Si la independentitis en las listas se extiende hasta este archipiélago alejado dos mil kilómetros de la Villa y Corte, pláceme proponer un candidato independiente para que lo tengan en consideración los desesperados prohombres de la Coalición Canaria, si siguen sin ponerse de acuerdo en quien o quienes colocan en las listas. Porque de momento, lo único que se sabe es que en Las Palmas van Olarte y Mauricio, que en Tenerife no van ni García Ramos ni José Casrlos Alberto, que en Fuerteventura a este paso no va nadie, y que en La Gomera los de Ican se han hecho el harakiri para felicidad y contento de los socialistas.
Candidato independiente, pues: nadie mejor que el ministro para las Administraciones Públicas, don Juan Manuel Eguiegaray.
Y es que así, de pronto, al hombre le ha dado por servir en bandeja a los coalicionados la demostración palpable de la secular insensibilidad del Estado hacia Canarias. Ni todas las arengas nacionalistas, ni todos los olartianos peines, ni todos los sanquintines, guerras y guerritas y rifirafes vaticinados por Martín Paredes, habrán hecho más por la causa que el informe económico y financiero elaborado por el señor ministro: con gran profusión de datos, Eguiegaray ha demostrado que en Madrid se pasan los artículos 95 y 96 del REF por el mismísimo arco de La Puerta de Alcalá, y que aquí el Estado no invierte ni una pobre peseta en concepto de compensación a la insularidad alejada. En cinco años, Canarias ha percibido 56.000 millones de pesetas menos que la media nacional para inversiones en infraestructuras.
Candidato independiente: el ministro de número uno en la lista de la Coalición Canaria, y a repetir su discurso.