a babor

Estábamos todos muy preocupados, pendientes del dictamen del Consejo Consultivo y tocando madera como descosidos. Desde que el Parlamento encargó a Gumersindo Trujillo y sus letrados un informe sobre la impugnación de los Presupuestos Generales del Estado propuesta por las AIC, y que debe ser discutida el 17 de marzo en la Cámara, estábamos todos muy preocupados. Mucho.
Pero ahora ya no lo estamos.
Por fin, el Consejo ha emitido su informe, y resulta que es negativo y contrario a la impugnación de los Presupuestos. Enhorabuena. Si el informe del CCC es negativo, quiere entonces decir que tenemos un noventa y nueve por ciento de posibilidades de que el Tribunal Constitucional acepte la impugnación de los presupuestos. Y digo un noventa y nueve por ciento, porque el uno por ciento restante es la posibilidad de que el texto de la impugnación se pierda en Correos.
Verás: desde que fue creado el Consejo Consultivo y el PSOE nombró al ex rector lagunero Gumersindo Trujillo como presidente de tan importante organismo, el Consejo no ha acertado ni una. Pero lo que se dice ni una, Cada vez que que informa negativamente algo, va ese algo y sale por la puerta grande. Y vicecersa: cada vez que se pronuncia a favor de un proyecto o una iniciativa, ocurre que al final el CCC se la tiene que envainar. Un informe negativo del Consejo viene a ser, de esa forma, como una garantía de que las cosas se están haciendo correctamente.
Ejemplo: Gumersindo dictaminó la presunta inconstitucionalidad de la Ley de Aguas del Pacto de Progreso. Al hacerlo puso muy contentos a los agüeros, pero lo cierto es que el Tribunal Constitucional falló a favor de la Ley. Otro ejemplo: eL TC se pronunció en contra de la la Ley de Reorganización Universitaria. Según el Consejo, la creación de una Universidad en Las Palmas era ilegal, porque suponía invasión de la autonomía universitaria. Luego salió la Ley de Reorganización, por más que al ex rector lagunero no le hiciera ni una pizca de gracia. Y es que los poderes públicos tienen la posibilidad de organizar los estudios universitarios, que para eso son poderes y para eso son públicos, aunque el Consejo Consultivo no se haya dado cuenta todavía. Otro ejemplo más: cuando Juan Alberto Martín se inventó el impuesto de los combustibles, el Consejo dictaminó a favor. El escándalo organizado fue de los que hacen época, y es que el asunto era competencia exclusiva del Estado, por más que el Estado no dijera ni pio, porque el REF había colocado el impuesto en cero para la Hacienda nacional.
Y más: el Consejo Consultivo metió el remo en sucesivos dictámenes sobre la integración europea, en la televisión, en la Ley de Cabildos, incluso se opuso a la impugnación de los Presupuestos del 92, actualmente en trámite en el Constitucional..
Por eso, albricias, estamos de enhorabuena. Si el encuentro de Felipe y Solchaga no arregla las cosas, por lo menos tenemos la garantía de contar con el CCC en contra.