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El martes por la noche, la reunión de la Comisión de Seguimiento del Pacto se paró en seco. Habían ido a discutir unas cuantas cosas, pero la más importante parecía la decisión sobre la continuidad o no de Antonio Marquéz al frente de la Audiencia de Cuentas de Canarias. El señor presidente en funciones, uno de los vocales de la Audiencia que por sorteo debía ser ‘renovado’ ayer en el Pleno del Parlamento, no cuenta con muchas simpatías en AIC. Sus sonadas intervenciones contra el Gobierno del Pacto Canario durante la pasada legislatura, sumado a lo que en medios nacionalistas se define como «absoluto entreguismo al PSOE» (don Antonio es un conocido militante socialista ‘aparcado’ en función de desempeñar un cargo que se presupone no político), hicieron crecer la tensión en la reunión de la Comisión de Seguimiento hasta el extremo de que Francisco Ucelay trasmitió a sus interlocutores socialistas que Marquez había sido ‘vetado’ por las AIC para continuar en la presidencia, rompiendo así la tradición de que en el Pacto ningún partido veta a candidatos de otro.

AIC recurrió al veto tras llegar a la conclusión de que la batalla por descabezar a Marquez desde la misma Audiencia la tenía perdida: son los cinco vocales de la Audiencia quienes eligen a su presidente, y lo hacen entre ellos. El PSOE cuenta sólo con dos vocales, frente a otros dos de AIC y uno que fue propuesto por el CDS hace un par de años. Pero ese uno, el majorero José Agustín Melián ha caido en la órbita de Marquez. Dos años de relación en la Audiencia dan para mucho… Los esfuerzos desarrollados en los últimos días por Olarte para convencer a Melián de que vote al candidato de AIC, Nicolás Alvarez, no han dado ningún resultado, o al menos ese es el mensaje recibido por AIC. Con el voto del majorero, más el de Ramón García Luengo y el suyo propio tras ser reelegido como vocal, Marquez se asegura la continuidad en un puesto codiciado incluso por alguno de sus colegas de partido.

Pero Márquez estaba nervioso. Cuentan los centristas que llamó a Luis Hernández para pedirle que mediara a su favor con Olarte, y que también hablo con los de ICAN. Y cuentan en AIC que incluso intentó negociar con Dimas Martín, cuyo Complejo Agroindustrial está siendo sometido a examen por la Audiencia, el apoyo de los nacionalistas, a cambio de hacer la vista gorda.

Seguro que lo que cuentan es cuento. Un tipo como Marquez, capaz de ejercer de sabueso no sólo en las cuentas públicas sino incluso en algunas privadas, no haría la vista gorda por el miserable plato de lentejas de su sueldo como auditor máximo.

Lo cierto es que ayer, tras un veto que se hizo patente y notorio, las AIC votaron a sorpresivamente a Marquez. Alguien del PSOE explicaba en un pasillo del Parlamento que las AIC han optado por no crear complicaciones. Otros dicen que las AIC quieren amarrar a Marquéz a esta nueva mayoría. Y otros no decían nada. Dimas, por ejemplo, no abrió el pico. Ayer estaba el hombre muy callado. Y muy contento.