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Jerónimo Saavedra asistió anoche en Madrid al concierto ofrecido por el Grupo Z de Antonio Asensio para conmemorar el décimo aniversario de la revista ‘Tiempo’. Oficialmente, este nuevo desplazamiento de Saavedra a Madrid responde exclusivamente a ese motivo. El director general de Relaciones Informativas del Gobierno de Canarias, Salvador García Llanos, fue ayer tajante al asegurar que Saavedra no tenía previsto ayer ningún encuentro político: «si el presidente ha ido a Madrid a hablar de financiación, desde luego su portavoz no lo sabe», dijo.

Mientras Saavedra estaba ayer en Madrid, codeándose en la fiesta de ‘Tiempo’ con ese Felipe González con el que no se había citado a hablar, un ruido de sables comenzaba a escucharse por las islas. Tras apenas dos días de silencio sepulcral, las noticias sobre lo ocurrido en la reunión de la mesa federal de las AIC, se filtraban a los medios de comunicación: tres de los siete partidos que componen AIC apostaban por presionar claramente el PSOE con romper el Gobierno si Saavedra no consigue llenarnos la faltriquera. Herreños, grancanarios y majoreros de Fonfín, a los que podrían sumarse en estos días los gomeros y Dimás Martín, apuntaban claramente en la misma dirección que había hecho pública Lorenzo Olarte sólo unas horas después de conocerse la decisión de AIC de recurrir al TC. Olarte había dicho que con el TC no bastaba, que había que amenazar al PSOE canario con romper el pacto. Y lo mismo decían ahora los ‘periféricos’ de AIC. Curioso.

Alguien comentó una vez, refiriéndose a las AIC, que esta coalición funciona como una federación de islas con dos islas capitalinas -Tenerife y La Palma-, una isla autónoma que funciona pensando en ella -Lanzarote- y un grupo de islas periféricas ‘controladas’ por Fuerteventura. Las dos islas capitalinas forzaron el acuerdo de las AIC con el PSOE, Lanzarote lo ‘mercó’ a cambio de colocar en el Gobierno a todos los amigos de Dimas, y las islas periféricas -entre ellas Gran Canaria- sufrieron las consecuencias: en La Gomera, AIC no existe, mientras Esteban Bethencourt no diga lo contrario; en Gran Canaria no existe diga lo que diga Pedrero; en El Hierro el PSOE autóctono se ha pasado por la piedra a Tomás Padrón y lo ha dejado sin Cabildo, y en Fuerteventura el pacto le costó a IF quedarse a vestir santos. Eso es lo que hay.

Y si eso es lo que hay, se explica entonces porqué hoy en las AIC conviven dos ‘urgencias’ distintas en cuanto a la negociación de la financiación, porqué andan los insularistas majoreros apretando el acelerador de la supuesta ruptura del Gobierno, porqué se está reuniendo todas las semanas Martín Paredes con Olarte, y -sobre todo- porqué Saavedra está absolutamente tranquilo compartiendo conciertos con Pepe Oneto y sus ilustres invitados.

Y es que en las AIC, quieranlo o no los ‘periféricos’ de la coalición, quien manda es Manuel Hermoso. Y Hermoso y Saavedra están jugando -al menos de momento- la misma exacta carta. La de apretar a Madrid con los faroles que haga falta.