a babor

Jerónimo Saavedra eligió esta vez una sala de la segunda planta del edificio de Usos Múltiples para dirigirse a más de cuarenta periodistas y ofrecerles su particular visión de estos primeros cien días de Gobierno. Los motivos para desechar el salón de Consejos de San Bernardo en esta multitudinaria comparecencia oficial de Saavedra no han sido explicados, aunque bien podrían responder al deseo expreso del actual ‘entourage’ saavedrino de marcar distancias con el ambiente relamido y pomposo que acompañaba las puestas en escena de Jerónimo en la primera legislatura. El mismo ‘error protocolario’ de Salvador García Llanos, al sentarse a la izquierda del presidente, demuestra que el actual director general de Relaciones Informativas, si presume de algo (y los hechos más bien parecen demostrar que presume de poco), es precisamente de darle al protocolo una importancia secundaria. Como comienzo, bien. Como escenario, perfecto.

Otra cosa son los contenidos: Saavedra centró la mayor parte de su intervención ante los medios de comunicación en asegurar que las relaciones con las AIC son buenas y han permitido un gobierno cohesionado, y en explicar lo que considera los dos grandes objetivos ‘políticos’ de esta legislatura, recogidos en el discurso de su investidura. Esos dos objetivos, la reactivación de la economía regional y la ‘sensibilización’ de Madrid ante los problemas canarios, serían, según el presidente, las dos grandes apuestas en las que se ha empleado su gabinete en estos primeros cien días de gestión. Como muestra, los ‘expansivos’ presupuestos del próximo año y la cascada de visitas y revisitas que la Administración central está recibiendo por parte de los dirigentes canarios, a las que habría que sumar las que Canarias recibe día tras día por parte de altos cargos nacionales.

Sobre la expansividad real de unos presupuestos en los que la inversión aumenta en un dos y pico por ciento, mientras los gastos corrientes se disparan a golpe de homologación, poco que añadir: si el Gobierno quiere alardear de hacer lo que la realidad no le permite hacer, allá el Gobierno. Sobre las visitas, alegrarse de que el Gobierno central empiece a considerar que mandar a sus funcionarios a interesarse ‘in situ’ por lo que ocurre en Canarias es tan normal como hacerles darse un garbeo por Talavera de la Reina o Cuenca. Hasta hace no demasiado tiempo, era moneda corriente que el ministro de turno afrontaba un despazamiento a las islas con el mismo espíritu de quien emprende un viaje a Honolulú o Bombay. Si la ola de nacionalismo que nos invade esta haciendo cambiar esa actitud, enhorabuena, porque entonces hasta habrá servido para algo.

Y de los cien días, una anécdota. Preguntado por un periodista, Saavedra se dió el gusto de recordarle a Hermoso que no es lo mismo un estado federal que un estado confederal. Se lo pasan pipa.