Paulino Rivero

Rivero tiene mucha experiencia en magnicidios. Existen pruebas de que, al menos, participó directamente en el homicidio político de dos presidentes de CC. Por eso, no quiere dormirse en los laureles para que a él no le claven la daga que en su momento introdujo (por dos veces, además) en el costillar de Adán, por recordar el más sonado de los presicidios.


Que quiere perpeturar el Paulinato es algo sabido y, por eso, no hacía falta que saliera en las ondas radiofónicas usando el no muy explicado ejemplo de la fruta madura, pero ya se sabe que este presidente no es muy afortunado elaborando parábolas.
¿Por qué lo ha hecho?. Fácil. Sabe, porque es saturna tradición nacionalista devorar a sus hijos, padres e, incluso, a algún vecino que pase por allí, que hay muchos que tienen la mira telescópica apuntando a su presidencial entrecejo. A algunos los tiene controlados, pero otros no son tan fácilmente identificables, y estos francotiradores emboscados son los más peligrosos, sobre todo tras el resultado del IV Congreso nacionalero.
Si hay algo que el sauzalero no soporta es no conocer todas las claves ni manejar todos los hilos. Por ello, y como sabe que sus palabras serían seguidas de un tradicional guión que en CC se aplicar al pie de la letra, también era consciente de que, como piezas de dominó, irán cayendo una a una todas las voces críticas con su presidencial propuesta de repetir candidatura en 2011.
Los primeros han sido Manuel Lobo y Claudina Morales, pero a esos ya los conoce.
Ahora se trata de analizar el movimiento de las ondas en el estanque provocadas por la piedra meditadamente lanzada a la vez que comienza acorazarse mirando de reojo las sombras que se agazapan entre las cortinas.
Rivero ha iniciado la guerra de posiciones en CC. La ganará quien tenga los nervios más templados o quien más se arriesgue.