Eduardo
Ignacio González Santiago, alias Nacho, ya tiene instalado su chiringuito de verano, coincidiendo con que aprieta el calor y ahoga la crisis mundial. Los vecinos de la capital tinerfeña, a los que ya les apretaba el hambre desde hace meses, siguen en los mismos aprietos, recibiendo ayudas con cuentagotas, a pesar de la declaración de emergencia social que anunciaron a bombo y platillo el propio Nacho y, cómo no, Miguel Zerolo, el alcalde, experto en maniobras de despiste y tinta de calamar.


A González Santiago, las cosas como son, se le veía venir desde el mismo momento en que fue elegido único concejal de su partido ad hoc, el CCN (Convención de Colegas de Nacho), y comprobó que se iba a morir de asco y de deudas durante los cuatro años de la legislatura. Realizó algunos numeritos que no le reportaron dividendos y cuando se convocaron las elecciones generales vio los cielos abiertos: renunció a presentar una candidatura en la provincia, gesto del que los nacionalistas tomaron buena nota y anotaron en el cuaderno del “debe”.
Pero el problema para saldar la deuda, sin que se notara demasiado, eran Guigou y Guimerá, G&G, la nueva “marca” de Ciudadanos, hasta hace poco muy críticos con la gestión de Coalición Canaria en el Ayuntamiento. Hasta que la propia crisis les obligó a declararse también a ellos en emergencia social y todos juntos se aprestaron a recibir un buen sueldo a cambio de procurar bienestar a los que no recibían ni la prestación por desempleo.
Instalado en el despacho oficial, Nacho González Santiago debió pensar que una concejalía era poca cosa para ayudar a los desgraciados, así que se inventó un organismo autónomo y se embarcó en un procedimiento administrativo plagado de irregularidades que ha dado como resultado, a fecha de hoy, un mayor gasto burocrático –con el que querían acabar él mismo, Zerolo y G&G-, varios milloncitos en euros para suelditos en ciernes y los ciudadanos en emergencia, igual que antes, padeciendo la miseria y la tomadura de pelo municipal. Y no sólo eso, la foto de Nacho comiéndose el rancho del albergue dio la vuelta a la Isla y desató un virus estomacal en la gente con sentido común.
A todas estas, la Intervención y la Tesorería han frenado los ímpetus del único concejal del CCN que, como es habitual, ha ido a quejarse al alcalde contra Ángel Llanos, al que ha tomado como chivo expiatorio de su viacrucis administrativo. En el ínterin, quiso nombrar al jefe de servicio Jesús Frías como gerente del organismo autónomo y, una semana después, no sólo no lo nombró sino que lo relevó de su cargo. ¿Por incompatibilidad de caracteres? ¿Porque no todo el monte es orégano?
El caso es que, hasta finales de agosto no estará corregido y solventado el desastroso expediente iniciado por Nacho para crear un organismo autónomo de miserias populares. La gente no sólo se va a morir de calor, sino de asco. Pero tranquilos, el ya está instalado en el chiringuito y cobra a fin de mes, haciendo realidad aquel dicho de que el dinero no da la felicidad. Pero ayuda bastante.
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