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Dice el PSOE que Victoriano Rios anda obsesionado por la composición de la Audiencia de Cuentas, y lo que quiere decir es que andan las AIC preocupadas por el ‘predominio’ socialista en las instituciones ‘anejas’ al Parlamento regional: Consejo Consultivo, Audiencia de Cuentas y Diputado del Común. Y no es para menos: los tres presidentes de estos organismos son -de forma más o menos declarada- gentes ‘cercanas’ al PSOE, cuando no guerreros militantes.

Gumersindo Trujillo, presidente del CCC, anduvo en sus tiempos universitarios de un coqueto subido con el PSOE. Su amistad con Jerónimo Saavedra es vieja y conocida, y sus más que buenas relaciones con el PSOE -partido que le propuso e impuso en la pasada legislatura como presidente del Consejo de los Sabios- también son públicas y notorias. Luis Cobiella, poeta, palmero y Diputado del Común, es afiliado del Partido Socialista, y ese -aparte de su ‘imprescindible’ residencia palmera- fue uno de los motivos que más pesaron cuando el PSOE decidió su nombramiento. Cobiella ha procurado evitar que se le identifique como un hombre de carné, y podría decirse sin miedo a exagerar que lo ha logrado casi siempre, pero lo cierto es que dónde algo hubo, algo queda. Y en cuanto al presidente de la Audiencia de Cuentas, Antonio Márquez, el suyo es el socialismo del converso, lo que quiere decir que es un socialista de pro convicto y confeso, y eso ha proporcionado ya algún dolor de cabeza a la coalición gobernante.

Con tales pedigries, no es de extrañar que Victoriano ande ‘obsesionado’. No parece de recibo que el PSOE ‘controle’, desde esa misma minoría que le impide gobernar, las tres instituciones dependientes del Parlamento. Sin embargo, no es precisamente el PSOE al que habría que criticar: la responsabilidad de que las cosas sean como son habría que atribuírsela a ese pandemonium que era el Pacto CDS-AIC-PP, incapaz de ponerse de acuerdo ni para repartirse un par de carguitos: conviene recordar que fue el PP el que propició el nombramiento de Antonio Marquez, por mucho que Guimerá aproveche ahora para ponerlo a caer de un burro cada vez que tiene oportunidad de hacerlo. Los populares apoyaron la elección del polémico don Antonio tras una pataleta motivada por la actuación del CDS y las AIC, al reelegir a Gumersindo Trujillo como presidente del Consejo Consultivo, en contra de los deseos de Guimerá. Hermoso y Olarte apoyaron la continuidad del ex rector lagunero en la Presidencia del Consejo para evitar que un abogado cercano entonces al PP -Antonio Daroca- ocupara despacho en la lagunera calle de San Agustín.

Las ‘obsesiones’ de Victoriano son, pues, fruto de la experiencia y de un conocimiento zorruno del patio de vecindad que es la política regional: Victoriano no olvida que fue la división de la derecha la que hizo posible el primer gobierno Saavedra en el 82, cuando la derecha grancanaria apoyó a un socialista del terruño para evitar que un tinerfeño presidiera el Gobierno.

La derecha está hoy nuevamente dividida… y las elecciones regionales son pasado mañana.