a babor

Estamos de oferta: te encuentras en la lonja de pescado y cuatro o cinco tipos pujan por un besugo de buen tamaño. Pues es lo mismo. Fernández dice que ha recibido ofertas: se lo disputan desde el PSOE hasta ICU, pasando por el PP y el PNC. Los únicos que no dan un duro por él -deben considerarlo algo así como en mal estado- son los de las AIC y del CDS. Comieron ya de ese pescado y se les indigestó tanto que tuvieron que zamparse una tortilla de Almax y Alka-Selzsert, que todavía no han terminado de purgar.

¿Cuanto vale Fernández para los partidos que, según dice, se disputan su ex presidencial persona? Veamos: A ICU le cuesta menos de lo que ICU está dispuesta a gastarse, pero mucho más de lo que puede permitirse el lujo de pagar. Las arcas de votos comunistas andan más bien vacías y la rentabilidad en términos de cargos públicos es escasa. A Fernández no parece interesarle meter sus menguos ahorros en un negocio que ya suena a quiebra, por mucho que José Carlos Mauricio se entreviste con él y le pida -eso dice don Fernando- que se decida a refugiarse bajo la hoz y el martillo. ¡Quien lo viera, a don Fernando, bajo la bandera roja de la revolución! Aunque la de ahora sea una revolución sin muros y con más diseño y coca-light que otra cosa.

¿Y al PNC? ¿Cuanto le cuesta don Fernando al PNC? Pues el tiempo perdido por sus líderes más vejetes, que son los que ocupan sus ocios en reunirse con él. Pero Fernández no se va al PNC, por mucho que Secundino Delgado salga de la tumba y se lo pida de rodillas. Tonto no es.

¿Y al Partido Popular? Bueno, aquí la cosa es distinta. El PP no puede pagar lo que don Fernando pide, que es la cabeza de Olarte y de paso la de Hermoso, cogidas con una cinta para hacerse con ellas unos cascabeles. No puede pagarlo, pero es que -ahora- además no quiere. Con don Fernando en el saco popular, el PP no entra en un Gobierno de centroderecha ni por lotería. Si Juan Alberto Martín se hubiera dado cuenta de algo tan elemental, a lo mejor habría convencido a don Fernando de que fichara por el equipo de Aznar, y así el PSOE lo tendría mejor para hacer migas después de las elecciones con el centro. Pero Juan Alberto no se entera.

La dirección insular del PSOE tinerfeño es la que más ha pujado hasta ahora. Parece incluso dispuesta a ofertar un carguito de diputado regional en las listas del PSOE por La Palma. Así se ahorran explicárselo a los afiliados tinerfeños. El PSOE gasta poco en fichar al 0’5 por ciento de los votos de Tenerife y el 0’2 por ciento de los de La Palma, que es lo que (en el único sondeo en que se revela la existencia de esa cosa llamada Unidad Canaria) parece que realmente vale Fernández. El PSOE lo que arriesga es lo de las sumas y las restas, que en política no es baladí. Si en matemáticas 1+1=2, en política a veces ocurre que 1+1=0’7. Pero tampoco hay que ponerse trascendente: Fernando Fernández aporta color y entretenimiento a la vida partidaria, y al PSOE no le ha de venir mal un poco de juerga.