a babor

Canarias es de lo que no es: aquí las paredes no oyen, sino que hablan y hay que ver las cosas que dicen en cuanto te descuidas y pones un microfono cerca. El fenómeno se produce muy de vez en cuando, normalmente en vísperas de algún solsticio electoral.

José María Martín Paredes, suerte de político majorero sol y sombra, muñidor de Independientes de Fuerteventura y alter ego bajito del también pequeño Ildefonso Chacón, se descuelga hoy con unas declaraciones en las que califica de animalito de Dios a Juan Alberto Martín. En realidad, no es que llame exactamente bestia cuadrúpeda al vicecasitodo socialista, sino que asegura que cada vez que el citado abre el pico, es para decir ‘animaladas’. Como puede comprobarse, Paredes es un fino. Un hombre que ha hecho de la delicadeza profesión.

No seré yo quien le lleve la contraria a este Paredes tan locuaz, aunque pudiera ser bien cierto en su caso aquello de la paja en el ojo ajeno y la viga en el propio, por más que las pajas de Juan Alberto, como todos sabemos, son de las que hacen época y dejan imperecedero recuerdo. Pero hablando de la viga y no de lo otro, hablando de Paredes, ejemplos de animalidad recalcitrante son precisamente algunas de las declaraciones de los más queridos colegas del majorero: por ejemplo, cancaburrada del diez fue la declaración aquella de García Gómez calificando de ‘panda de machangos reunidos’ a los conservadores canarios, con Guimerá al frente. Cancaburrada que anunciaba tormenta. Y cancaburrada igualmente soberana, los dichos recientes de Hermoso explicando que los insularistas son los otros. Y a lo mejor también esa sorprendente declaración avisa de algo. Y para viga, burradas puras y simples son las que suelta Paredes en cuanto le dejan hacerlo.

Lo que ocurre con Paredes es que aún cuando baladronea, tras la traca queda el eco de pólvoras futuras. Dejando de lado la reflexión en voz alta sobre Juan Alberto, que es sólo una forma de recordarnos que los socialistas fueron los primeros en equivocarse en cuestión de vías y caminos, su ‘boutade’ sobre las AIC como dovela del futuro gobierno es un mensaje a los mismos que acusa de burros: ‘animales del mundo, uníos’.