Mapa_Sahara
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Ayer colgué en la red un post sobre un libro del sociólogo Mohamed Cherkaoui, de La Sorbona, en el que demuestra que un Estado independiente en el Sahara provocaría más problemas a la población saharaui que beneficios materiales. Es una tesis que comparto y defiendo públicamente hace cuatro o cinco años, después de una veintena de viajes al Sahara, a Mauritania, al Sur de Marruecos y a los campamentos polisarios en la frontera de Argelia.

No soy en absoluto ajeno o insensible a este conflicto: me crié en el Sahara, conozco algo el país, tengo vivencias y amigos allí, y siempre he defendido la necesidad de que Canarias y España sean muy activas en el apoyo a los refugiados y en la solución del problema. El pecado que no me perdonan los comentaristas de mi blog es que no creo que la independencia del Sahara sea hoy viable.

Por supuesto que entiendo que la justicia internacional está con las reivindicaciones del Frente Polisario, y que además es imposible una solución que no cuente con la aceptación de la RASD. Pero creer eso no me impide creer también que la obstinación en la exigencia de independencia –legítima y fundada en el derecho- no ha conducido al Polisario a ningún sitio. Una postura más flexible, que aceptara alguna forma de soberanía compartida con la corona, quizá habría permitido desatascar la situación, plantear el retorno a su país de las decenas de miles de refugiados de Tinduff, la administración compartida de los territorios y una extraordinaria mejora de las condiciones de vida de los exiliados.

Porque la situación de los que se quedaron, los que viven en el Sahara ocupado, no es hoy la de hace treinta años. Mientras los campamentos languidecen instalados en el subsidio internacional, miles de saharauis han retornado a su tierra, se han integrado con las decenas de miles que se quedaron y han mezclado sus vidas con los marroquíes. Es difícil hacer una afirmación certera, porque no existen datos fiables por ninguna de las dos partes, pero es muy probable que los saharauis que viven hoy en el Sahara ocupado superen con creces a una población refugiada muy mermada, que en los campos no llega –y eso lo sabe todo el mundo, a pesar de los esfuerzos de la propaganda polisaria- ni a las 80.000 personas.

Pero no se trata sólo de los saharauis. También hay que pensar en los más de doscientos mil marroquíes desplazados al Sahara, de sus hijos que siempre han vivido en el Sahara, tienen mayoría de edad y se sienten saharauis y marroquíes, y en esos miles de familias que se han cruzado en matrimonios, de los que el profesor Cherkaoui documenta 30.000.

El derecho internacional da la razón al Polisario, porque es quien la tiene. Pero ni Naciones Unidas, ni Europa, ni EEUU, van a imponer una solución. A veces es necesario cambiar de política. Eso sólo puede hacerlo hoy el Polisario. Y debe hacerlo antes de que haya dos pueblos saharauis enfrentados.

Enlaces recomendados:
WIKIPEDIA, RASD
WIKIPEDIA, Sahara Occidental