Viene de lejos: probablemente arranca con el debate del Plan General de Arrecife negociado la pasada legislatura entre el PSOE y los escindidos del PIL que se integraron en Coalición Canaria. Cuando se firma el pacto de ahora entre el PIL y el PSOE, lo primero que cae es el Plan General, cuyo nuevo avance iba a ser enviado a la Cutmac en pocas semanas. El rumor es que los cien mil euros que un empresario le estaba entregando en ‘La Taberneta’ al lugarteniente Matías, eran para influir en ese avance.
Ese es el rumor. Los hechos son que Dimas necesitaba con urgencia extrema 2’4 meuros para liquidar sus deudas con la Justicia y poder acogerse al famoso tercer grado. Con lo de esta mañana, lo va a tener mucho más difícil. Él y un miembro de su familia –su hija- vuelven a verse implicados hasta el tuétano en otro episodio de corrupción. Pero en esta ocasión, la Guardia Civil ha dado por fin en el clavo: lo que se destapa ahora es la punta del iceberg de un sistema golfo de hacer las cosas, que en Arrecife tiene que ver –casualmente- con el Plan General, pero que –después de treinta años de ‘dimismo’ y sus secuelas- contamina la actividad pública de todas las corporaciones locales, afecta a las relaciones entre políticos y empresarios, y está instalada en mayor o menor medida en todos los partidos de la isla. Porque Dimas ha creado escuela: su auténtica familia es algo más que su familia de verdad. Tiene hijos y herederos en casi toda la clase política lanzaroteña.