Cristina Tavío, vicepresidenta de la Mesa, prefirió ayer hacer argollas para evitar tener que participar en el acuerdo de la Mesa del Parlamento que admitido a trámite la reprobación de los socialistas a Soria. Al final, la reprobación del vicepresidente será tratada en el pleno de mediados de mayo: Antonio Castro fue contundente al afirmar ayer que la propuesta socialista cumple “todos los requisitos” del Reglamento de las Cámara.
Eso no significa que la reprobación tenga la más mínima posibilidad de prosperar. En realidad es una más de las que ha planteado el PSOE en esta legislatura, sabiendo que la matemática del parlamento y la disciplina partidaria impiden que la censura prospere. Pero la sola toma en consideración es ya un pequeño triunfo para el PSOE, un éxito de su portavoz, Santiago Pérez, que fue quien planteó la iniciativa. Porque al final la reprobación se va a debatir a pesar del tono agreste y montaraz de Soria en el pleno del 23 de abril, asegurando que el segundo intento socialista de censurarle no sólo estaba condenado al fracaso –algo que parece más que obvio- sino que no sería admitido a trámite por la Mesa. En el debate de aquél día, Soria se enfrentó personalmente a Santiago Pérez –convertido en la bicha del PP desde que López Aguilar se ha ido a hacer las Europas-, y le dijo cosas muy pero que muy feas: “Usted se hace muy listo y va de profesor universitario, pero no tiene ni la más remota idea del Reglamento del Parlamento…”. A lo que se ve, no estuvo muy acertado el presidente del PP canario.
Y es que creía Soria que la Mesa se plegaría a la presión política del PP y no aprobaría la reprobación. Se lo dijo muy confiado al portavoz socialista en el rifirafe que tuvo con él el 23: “se ha cargado hoy la posibilidad de reprobación…, no ha planteado ninguna cuestión relativa al objeto de la moción…”. Se la ha tenido que tragar.
La Mesa al final no ha cedido, y el debate de la censura es un hecho. En el PP afilan la navaja y despotrican del presidente Castro y la vice Julios, “ese par de traidores”… Las cosas estas tan feas que me pregunto yo que pasaría si la votación de la reprobación fuera secreta. Pensaba que ahí el Reglamento jugaba a favor de Soria y no permite ‘reprobaciones secretas’. Pero he preguntado en el Parlamento y me han dicho que sí, que es posible votar en secreto. Si al final se hace, será de infarto…